Beneficios y limitaciones de la Neuroeducación.



La Neuroeducación utiliza los estudios científicos del conjunto del cerebro para aplicarlos en un campo concreto, el de la educación. Por consiguiente relaciona todos los aspectos que pueden afectar al cerebro con la manera de utilizarlos para una educación más efectiva. Estas relaciones pueden dar un resultado positivo o negativo, de forma que la coherencia dicta que sean los educadores, con la información que puedan recibir de los científicos, los que decidan cómo actuar en cada situación.

De la capacidad de los científicos de dar la información de la manera adecuada depende que los que apliquen ésta información lo hagan de forma útil. Es importante para los docentes que quieran aplicar este tipo de educación basarse en datos empíricos reales y no tergiversados por medios de comunicación o partes interesadas.

Todos los estudios científicos tienen sus propias limitaciones en que el resultado sobre la mayoría de la población es efectiva en un alto porcentaje pero siempre hay un número de personas que no cumplen ese perfil y por tanto la educación diseñada con él no tendrá los efectos esperados. Es el reto individual del docente el de disponer las herramientas adecuadas para todos los alumnos.

El uso de la ciencia para la explicación de los resultados injustos de una sociedad de contrastes no se debería permitir y por tanto es necesario ver los datos desde una posición lo más objetiva posible. Es necesario asumir que los factores externos afectan al cerebro al igual que a cualquier otro órgano, y el mundo que le rodea condiciona su desarrollo, no es independiente de su entorno. Por tanto no hay dos cerebros iguales, al igual que no hay dos manos iguales, si bien pueden ser parecidas.

La información de la evolución de los cerebros en cada momento da la posibilidad al docente de amoldarse a las circunstancias de sus alumnos. Si se sabe en qué momento existe el mayor número de conexiones neuronales y que eso sirve para absorber información, se puede aprovechar para intentar dar más información. Mientras que si se puede saber en qué momento se cortan las conexiones neuronales dejando las que más interesan se puede considerar adecuado decidir aplicar los conocimientos de raciocinio, lógica o socialización. Estos condicionantes implican dividir los conocimientos no por cantidad sino por tipo de ellos, algo que no se entiende, en general,  si por ejemplo la cantidad de conocimientos de una materia no aumenta con el paso de los cursos escolares.

El posible beneficio que pueda tener de cara al estudiante tiene las limitaciones de la estructura educativa que marca el nivel de estudios en cada curso. De forma que aunque los estudios neurológicos no dicen que el cerebro aumenta su capacidad de memoria paulatinamente con el tiempo se puede pretender que los alumnos se adapten a este incremento, sin considerar las diferentes capacidades que se desarrollan. Mientras por otro lado tampoco se puede pretender crear un único camino educativo en función de los estudios de desarrollo del cerebro, pues tendría un efecto reduccionista de la educación.

Desde la Neuroeducación se valora positivamente la integración en la sociedad y en la naturaleza del sujeto para que éste esté más receptivo, lo cual le puede aportar muchos valores y conocimientos añadidos. Por otro lado la premisa de adecuar entornos preconcebidos para personas con problemas, por ejemplo Trastorno por déficit de atención e hiperactividad, evita el estudio personal de cada alumno. Marcar unas pautas generales puede estar bien pero cada caso requiere un estudio detallado.

El estudio del entorno donde se imparte clase, mobiliario, luz, ventilación supone una  ventaja clara para el alumno. Se puede asumir que todo el mundo se siente más receptivo si se encuentra en un entorno más agradable. Si bien la dificultad de encontrar el confort en un espacio controlado es palpable para cualquier persona. En todas las oficinas hay problemas por la temperatura, las ventanas abiertas o los ruidos, de forma que todos sabemos que no todas la personas tenemos las mismas exigencias del entorno. Dado que se asume que se educa en grupos numerosos de personas, las condiciones del entorno son las mismas para todos, unos estarán mejor y otros peor. Es por tanto conveniente buscar el mejor clima pero hay que asumir que es imposible cumplir con las necesidades de todos.

Para la resolución de problemas puramente neuropsicológicos como la dislexia o la disgrafía o incluso la disclaculia, la Neurociencia aporta herramientas muy útiles como la estimulación visual o lingüística, o la visualización espacial,  para dotar de más capacidad al cerebro allí donde hay suficientes conexiones. En último caso siempre debe de ser el docente, una vez conocidos todos los factores que afectan al alumno, el que decida cómo aplicar estas estimulaciones.

Se identifican aprendizajes por motivaciones, por emociones, por modelos, repetición, visualización, imitación, acción, y por capacidad o memoria de cada cerebro. Si bien se pretende potenciar los emocionales por ser los que menos estímulos requieren en el cerebro. Se pretende por tanto una estimulación desde los ámbitos tanto escolar como familiar de nuevos conceptos a los largo de las diferentes situaciones de la vida cotidiana, que sean repetidos hasta que queden integrados en su conocimiento, y si no se consigue repetir con prácticas o ejercicios.

La motivación que se busca en la familia es la autorrealización mientras en la escuela es la motivación social de la adquisición de conocimientos. Gracias a ello se pretende conseguir la auto-implicación de la persona hacia su desarrollo y la facilidad para su mejora en todos los aspectos. Para ello se incita al positivismo, valorando la sonrisa en la relación con el alumno contra el nerviosismo o el castigo. Esta forma de actuar en ningún caso debería ser obligatoria pues depende de situaciones y de sujetos, es imposible el trato únicamente de esta forma. El estrés es una forma de relacionarse con los demás que siempre existirá y por tanto también es importante para el estudiante saber lidiar con él.

Obviamente la integración de la familia en el ámbito educativo depende mucho del entorno por lo que la aplicación del tipo de memorización propuesto no se puede aplicar en general a todos los alumnos, aunque científicamente se demuestre que es la mejor forma para todos. Las condiciones para conseguir los requisitos de conocimientos de los alumnos desde los entornos exteriores a la escuela varían muchísimo por lo que la escuela debería por sí misma conseguirlos, motivando a todos los alumnos lo suficiente sin aburrir a ninguno. Un gran reto de siempre conocido del que, al menos, el estudio del funcionamiento del cerebro da más explicaciones y soluciones.

Se promueve desde la Neuroeducación que cada alumno desarrolle sus propias capacidades y sea consciente de sus habilidades, de forma que desarrolle aquella que innatamente se le de mejor. Para ello es necesario desde edades tempranas motivar todos los sentidos con la intención del propio conocimiento por parte del niño. Esta motivación conlleva la implicación por parte de toda la comunidad educativa que está en contacto con el estudiante desde los primeros cursos de infantil hasta la madurez. Es complicado en el sistema educativo actual que todos los educadores que tenga un estudiante a lo largo de su vida consideren la motivación como el punto más importante a desarrollar. Es por tanto complicado que se complete ese desarrollo ideal de estudios sobre las capacidades que las personas manifiesten.

La investigación por sus propios medios del alumno también se considera la mejor forma de llegar a los conocimientos para que éstos se asimilen en el cerebro. Para ello se pretende enfrentar a las personas desde pequeñas a diferentes situaciones y ser capaces de entender las soluciones, para así asimilar por ellos mismos los resultados. De esta forma el entorno familiar vuelve a ser importantísimo dado que no es lo mismo estar planteando posibles soluciones a problemas sólo en el entorno escolar que en todos los aspectos de la vida.

Físicamente se recomienda el gateo y deporte de trabajo visomotriz, incluyendo sesiones intensivas de movimientos físicos con relajaciones antes de desarrollar una actividad mental costosa. Desde la antigua grecia se ha relacionado el buen estado físico con el mental por lo que no es de extrañar que en el análisis del funcionamiento del cerebro se aprecien mejoras si hay un ejercicio físico paralelo.

Por último considerar la importancia del sueño en el funcionamiento del cerebro. Algo que todos hemos sentido, pudiendo valorar lo capaces que somos en función de las horas de sueño que hemos tenido. Dominguez L. y Dominguez E. ((2007): Enseñar a dormir a los niños, Madrid, Espasa.) recomiendan hasta 9,30 horas de sueño hasta los 18 años, cosa que pocos adolescentes cumplen.

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